Enseñamos a los niños un puñado de reglas sociales con la esperanza de que las lleven consigo toda la vida: pide perdón, sé amable, trata a los demás como te gustaría ser tratado, pasa página. Son simples, ordenadas y fáciles de imponer. Pero que una interacción sea fluida no significa que sea profunda.
Las relaciones reales son complejas. Los sentimientos se confunden. Las heridas permanecen. Reparar un vínculo requiere mucho más que las palabras correctas en el momento oportuno. Diversos estudios sugieren que muchas de estas rutinas morales —especialmente las disculpas automáticas— suelen enseñar obediencia en lugar de verdadera comprensión (Benoît, 2017).
Tras años enseñando en preescolar y criando a mis propios hijos, algo me quedó claro: les pedimos a los niños que naveguen desafíos emocionales de adultos con herramientas de niños. Si queremos que crezcan como adultos conscientes y resilientes, necesitamos enseñarles algo más humano.
1. "Trata a los demás como quieres que te traten"
La Regla de Oro presupone que los demás quieren lo mismo que tú. A menudo, no es así. Cada niño tiene preferencias, límites y sensibilidades distintas; proyectar nuestra propia idea de "amabilidad" puede errar el tiro o, incluso, causar incomodidad (Tan y Toprak, 2025).
¿Un mejor camino? La curiosidad. Preguntar. Escuchar. Aprender qué le importa realmente al otro. Las investigaciones demuestran que los niños que practican esta forma de empatía construyen vínculos más sólidos y gozan de un mayor bienestar (Nelson et al., 2016).
Enséñales a preguntar: “¿Cómo necesitas que te ayude?”
2. "Siente el dolor de tu amigo"
Solía decir a mis alumnos: Mira su cara, ¿ves lo triste que está? Parecía un acto de ternura. Sin embargo, la empatía —sentir físicamente la emoción del otro— puede abrumar a los niños, dejándolos demasiado agotados para actuar (Sachdeva, 2024).
La compasión funciona distinto: motiva a la acción sin absorber la intensidad emocional del otro. Los estudios indican que la compasión preserva la energía y sostiene el comportamiento prosocial a largo plazo (Decety, 2021).
La empatía nos ayuda a sentir. La compasión nos ayuda a ayudar.
Los niños no necesitan cargar con el dolor de todos; necesitan la energía necesaria para responder con bondad.
3. "Ten cuidado en quién confías"
A los niños se les enseña a ser cautelosos, pero un solo comentario negativo suele pesar más que una docena de elogios. Nuestros cerebros están programados para el "sesgo de negatividad" (Richfield, 2014). Sin guía, esto puede llevar a los niños a asumir lo peor de los demás por sistema.
Confiar no es ser ingenuo; es una estrategia. Las investigaciones demuestran que asumir una intención positiva reduce la tensión, facilita el perdón y mantiene las puertas abiertas en las relaciones (Vinokur et al., 2024).
Si asumes lo mejor, a veces te engañarán. Pero es un pequeño precio por una conexión de por vida.
4. "Es un mundo competitivo ahí fuera"
Las escuelas suelen enseñar a los niños que la vida es una competencia. Pero los humanos sobrevivieron gracias a la cooperación, la ayuda mutua y la reputación compartida. Guardar rencor consume energía; perdonar libera concentración y recursos emocionales (Howell, 2016). La teoría de juegos incluso demuestra que perdonar produce mejores resultados a largo plazo que cortar lazos tras una sola traición (Li et al., 2021).
El perdón no es solo generoso, sino práctico y eficaz. Trabajar juntos nos beneficia a todos académica, social y emocionalmente.
5. "Haz el bien en secreto"
Les decimos a los niños que “Haz el bien en secreto”, pero las investigaciones demuestran que los actos visibles de cuidado fortalecen los lazos sociales e inspiran generosidad (Kang et al., 2025). La amabilidad se propaga cuando se ve.
Está bien estar orgulloso de ayudar. No tienes por qué ocultarlo.
Hacer el bien abiertamente multiplica su impacto y ayuda a hacer de la generosidad una norma compartida.
Referencias para explorar:
- Benoît, C. (2017). Las funciones sociales de las disculpas en entornos institucionales.
- Decety, J. (2021). Compasión versus empatía: Comprender la neurociencia del comportamiento prosocial.
- Howell, RT (2016). Perdón y bienestar: una perspectiva cognitiva y emocional.
- Kang, Y., Lee, S., y Kim, H. (2025). Comportamiento prosocial visible y modelado social en niños.
- Li, F., Wang, Z., y Zhao, Y. (2021). Teoría de juegos y perdón: interacciones repetidas en redes sociales.
- McElroy, M., Thompson, R. y Kim, J. (2022). Evaluación social infantil y compartición de recursos: el papel del remordimiento percibido.
- Nelson, J., Smith, P. y Cooper, L. (2016). Adopción activa de perspectivas en la infancia: efectos sobre el comportamiento prosocial y el desarrollo psicológico.
- Richfield, J. (2014). Sesgo de negatividad en la cognición social temprana: Implicaciones para la confianza y el conflicto.
- Sachdeva, S. (2024). La trampa de la empatía: resonancia emocional y desarrollo infantil.
- Tan, E., y Toprak, C. (2025). Repensando la regla de oro: diferencias individuales y comportamiento ético en los niños.